miércoles, febrero 21, 2007

Voces

Un día, se despertó oyendo voces en su cabeza. Extrañado, no les dio importáncia, hasta que comenzaron a insistirle.

Su comportamiento se volvió extraño, errático y huraño, y empezó a obedecer sus órdenes.

Compró en ese centro comercial, bebió ese refresco y aquel otro. Comía los lunes en un restaurante americano de comida rápida, los jueves en un chino y los fines de semana iba a esos bares que le indicaban.

Su ropa olía al suavizante que le indicaron y su boca, al dentífrico de menta que le susurraron.

Y así fue hasta que se le acabaron las pilas a la radio.

2 comentarios:

P.J.Cifuentes dijo...

Coño, pues este me ha gustado Victor. Ahora bien, es un pelín deprimente, ¿no te parece?

Crónicas de Sepelaci dijo...

No es deprimente, leñe.
Pretende ser como si fuera una posesión diabólica.
Creeme, si te duermes con los auriculares puestos, a veces te pegas unos sustos que flipas. Y te lo digo por experiencia.

Un saludín